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Adecuación del patio de armas del Castillo de El Real de la Jara

Más noticias de este proyecto

Arquitectos
Miguel Villegas Ballesta
Lourdes Bueno Garnica (co-autoría sin firma)
Colaboradores
Ignacio Hornillos, arquitecto
Vértice Topografía.
Antonio Domínguez-Valdés, diseño gráfico

El Real de la Jara. Sevilla, España

Dirección de Obra:
Miguel Villegas Ballesta, arquitecto.
Dirección de Ejecución de Obra:
José María Sánchez Tello, arquitecto técnico.
Coordinación de Seguridad y Salud:
Jose Manuel Cruz Camúñez, arquitecto técnico.

Promotor:
Diputación de Sevilla
Contratista:
Construcciones Francisco Manzano SL
Fotógrafo:
©Jesús Granada (reportaje completo)
Publicaciones
Del tirador a la ciudad. El Pais
Plataforma arquitectura
ArchDaily

Redacción de proyecto 2011
Inicio de obra octubre 2012
Final de obra enero 2013

Una manta densa, pesada y amable, recortada lo justo y necesario para hacer de un interior descarnado un espacio para la gente.

Datada en el siglo XIV la fortaleza, catalogada como BIC, tiene una situación estratégica en la llamada “Banda Gallega”, línea defensiva construida para proteger el sur de posibles invasiones portuguesas, y que todavía se puede percibir en la conexión visual existente con los castillos próximos de Cala y de Santa Olalla del Cala.

Los condicionantes fundamentales del proyecto fueron un presupuesto extremadamente ajustado, la preservación del carácter patrimonial del castillo, el respeto a las intervenciones anteriores realizadas en la muralla, -independientemente de su valor o calidad- y la garantía del uso del castillo como un espacio de encuentro público para el pueblo.

Aprovechamos la fuerte pendiente del terreno natural del patio del castillo, formada por el sustrato de roca natural, para minimizar la intervención. El proyecto se reduce a una serie de muretes de contención de poca altura, para dar forma a las terrazas que alojarán los eventos, y otros muros más altos que nos permiten controlar las rampas que garantizan la accesibilidad a todo el espacio usable del recinto.

Las zonas que se han dejado sin tratar responden a una doble aproximación. Por un lado tratan de revelar la extrema superficialidad de la intervención, y por otro servir de testimonio del límite presupuestario y de las condiciones preexistentes en el espacio interior del patio.


Así la intervención produce una nueva plaza pública; las paredes del castillo como tejido urbano, las puertas como calles que se adentran en ella y los espacios interiores como lugares en los que pasear o simplemente estar.

Un nuevo espacio urbano rodeado de naturaleza.

 

 

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